viernes, 10 de marzo de 2017


UNAS PALABRAS DEL MAESTRO...

"Es posible que ni una persona entre un millón alcance en la vida las metas a las que ha aspirado. El éxito, incluso para aquellos a quienes sonríe la fortuna, es siempre inferior a los ambiciosos sueños que esperaba en la juventud. Proyectos y deseos se quiebran en mil resistencias, y nos damos cuenta de que nuestras fuerzas son demasiado débiles para alcanzar las metas ideales que nos habíamos fijado. El naufragio de las esperanzas, el fracaso de los proyectos, la insuficiencia ante los retos que otros nos ponen, o que nos habíamos puesto nosotros mismos, son una experiencia dolorosa, son el destino típico del hombre. 


 

En el caso del fracaso social, la consolación consiste en convencerse de que la no consecución de las ambiciosas metas perseguidas no debe atribuirse a nuestra incapacidad sino a las carencias del ordenamiento social. El frustrado espera entonces obtener del derrocamiento del orden existente el éxito que este le ha negado. Es totalmente inútil hacerle comprender que el Estado que sueña es irrealizable, y que la sociedad basada en la división del trabajo no puede sostenerse sino sobre la propiedad privada de los medios de producción.
Mediante el conocimiento de nosotros mismos debemos aprender a entender nuestro destino sin ir en busca de chivos expiatorios a los que echar todas las culpas; y debemos comprender también cuáles son las leyes básicas de la cooperación social entre los hombres".


 LUDWIG VON MISES (Liberalismo, 1927)

viernes, 10 de febrero de 2017

martes, 17 de enero de 2017


 
 

PEQUEÑO Y ADÁNICO INOCENTE 


 
 
Pequeño y adánico inocente: el colmo del buenismo es que Daesh explica en sus comunicados, con absoluta precisión, con claridad meridiana, las razones exactas por las que asesina en Occidente pero tú opinas que no, que asesina por otras. Qué pardillo eres: nos odian por lo que somos, no por lo que hacemos, y tú te niegas a entenderlo. Prefieres imaginar que tú eres bueno y que el malo es tu gobierno, pero no: eres tú, tú, eres tú lo que ellos odian. Les irritan tus creencias y, si nos las tienes, tu increencia les irrita aún más. Se avecina una nueva Edad Oscura, con odio, miseria e intolerancia; se avecina una teocracia sangrienta, pero aquellos a los que nos pilla esto mayores no llegaremos a verlo: dudo que el proceso termine en menos de 50 años. Eso sí, cuando dentro de unos siglos vuelva la luz, los historiadores se preguntarán, perplejos, por nuestra civilización: la primera en toda la historia de la humanidad que desapareció no por el embate de fuerzas superiores sino porque, sencillamente, decidió odiarse a sí misma, liquidarse a sí misma. Y en ese acontecimiento extraordinario sí que habrá culpables; por numerosos que sean, habrá culpables muy concretos; sí que los habrá, pequeño, adánico, estúpido inocente.

domingo, 20 de noviembre de 2016


FRIKI NEWS
 
Ignacio Echevarría, detenido. El conocido crítico literario mantenía talleres ilegales en Bangla Desh, donde niños en régimen de semiesclavitud seguían escribiendo novelas de Roberto Bolaño, catorce años después de su muerte.



martes, 13 de septiembre de 2016

NUESTRA HISTORIA (Ed. Páginas de Espuma)





CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN 

 DE "NUESTRA HISTORIA"

(Páginas de Espuma, 2016)



Alterna géneros al publicar. ¿Cómo es la escritura de los libros de Pedro Ugarte? ¿Combina larga y corta distancia?

A mí me gustan la novela, el cuento, y eso que hoy se llama microrrelato, y que empecé a practicar a mediados de los años 80, cuando ni siquiera existía esa palabra. Por eso tengo la impresión de que siempre estoy escribiendo, a la vez, tres libros distintos: una novela, un libro de cuentos y prolongando un libro de microrrelatos que me acompaña desde hace muchos años. Digamos que son como tres raíles y yo voy subido en un vagón extraño, que tiene tres líneas de ruedas.

Nuestra historia es un libro apegado a esa huella que ha dejado la crisis económica o el cambio de paradigma de la sociedad española. ¿Cuánto hay de preocupación por nuestra realidad, por nuestra historia?

Todo título literario debe ser un poco ambiguo. En Nuestra historia, la ambigüedad reside en el término “nuestra”. ¿Habla el autor de su historia? ¿De la de sus amigos, su familia o su generación? ¿Habla de todos nosotros? Creo que se suman esas cosas. La crisis económica ha sido de gran dureza, pero todos esos sujetos que he mencionado la han (la hemos) padecido, también está en crisis la familia, los modelos de trabajo, el ejercicio del poder… Todo eso aparece en Nuestra historia y me gustaría que las personas que lean el libro pudieran verse reflejadas en algunas historias, o en algunas páginas.

En su libro hay una presencia significativa de personajes que, pese a que algunos están convencidos de que esa debe ser su vida y otros vencidos por su existencia, sigue habiendo en ellos un afán secreto por el hallazgo de momentos felices, que no es otra cosa la felicidad. Para lograrlo los caminos, las "opiniones" sobre la felicidad, son muchas. ¿Cómo le trasladamos al lector esa caracterización de los personajes y esa rendija de luz que entra por su libro una vez abierto?

Uno de los cuentos del libro se titula Opiniones sobre la felicidad, y me divirtió tanto ese concepto que a posteriori decidí introducir en otros relatos alguna “opinión” sobre la misma, opiniones que hasta pueden ser contradictorias entre sí. En ese aspecto, los cuentos de este libro también aluden a nuestra vida, a “nuestra historia”: perseguir la felicidad es lo mejor que podemos hacer, aún siendo conscientes de lo complicado que resulta alcanzar aunque sea algún retazo.

Este es posiblemente su libro más melancólico y conmovedor. Sin renunciar a la voz y el tono de algunos de sus cuentos, sí encontramos una vuelta de tuerca. ¿Es parte de una evolución literaria?

Sí, hay alguna evolución. Ahora escribo con un humor más moderado, tocando otras teclas de la naturaleza humana. Me fijo más en nuestras debilidades, en nuestras esperanzas... Antes procuraba impactar más a través del humor. Ahora, modestamente, y si puedo hacerlo, emocionar.

La pregunta eterna sobre esa tierra de nadie entre la  biografía y la ficción. ¿Su obra Nuestra historia también es "su" historia?

Seré morboso hasta la precisión final: cinco de las diez historias lindan con mi autobiografía, si es que no entran directamente en ella; otras cuatro tienen muy importantes elementos autobiográficos; y solo en una de ellas lo autobiográfico, que también existe, en más bien lateral. Lógicamente, jamás revelaré esos detalles… Pero me gustaría que los lectores pudieran realizar el mismo juego y  descubrir, en algunos de estos relatos, secretas vetas de su vida personal.


jueves, 25 de agosto de 2016

EN CONTRA DEL PENSAMIENTO MÍTICO...




EN CONTRA DEL PENSAMIENTO MÍTICO... 
TAMBIÉN EN ECONOMÍA


 

Se habla mucho de las supersticiones con relación a las ciencias experimentales, pero nunca con relación a la ciencia económica. Quizás porque la política aún prevalece en ese último ámbito, y maneja a su placer el odio, la ignorancia y el miedo, los peores instintos del ser humano, engañando a las masas con la eficacia de un siniestro inquisidor. Si en otro tiempo estaba prohibido decir que la Tierra no era el centro del universo, ahora está prohibido decir que la riqueza no es una masa constante a lo largo de la historia, o que si se pone un precio mínimo a un bien habrá un exceso de oferta y que si se pone un precio máximo a un bien desaparecerá del mercado. Está prohibido decir que si se impide la venta legal de un producto demandado por la gente esta correrá a cargo del mercado negro. Está prohibido decir que hay una relación directa entre mayor intervencionismo público y mayor nivel de corrupción. Está prohibido recordar que, si se eliminan los incentivos económicos, se priva de impulso al trabajo y al instinto empresarial. La economía es el último refugio de los demagogos, de los tiranuelos, de los pandilleros graduados en la Complutense, porque la economía sigue dominada por los mitos y las supersticiones, y en medio de esa ignorancia los magos pueden hechizar a las masas y jugar con los sentimientos de pobres y humillados. Y no, en ese campo no hay mucho escéptico dispuesto a alzar la voz y decir la verdad, porque elogiar a Galileo en el siglo XXI viste mucho y sale gratis, pero denunciar la credulidad económica sí resulta arriesgado, y ellos saben que pueden jugarse mucho, y tienen miedo, y pocas ganas de meterse en problemas, y asumen, al fin y al cabo, que en el silencio no se vive tan mal.

sábado, 25 de junio de 2016

Una Europa sin pasión





UNA EUROPA SIN PASIÓN


Tantas cosas se han dicho sobre el Brexit en poco más de 24 horas que añadir algo nuevo deviene casi imposible.
Pero hay una cuestión que, en mi opinión, siempre ha estado presente y que, siquiera de forma lateral, afecta a la creciente y general desafección que suscita el proyecto europeo: la falta de asideros simbólicos y emocionales para esa futura patria común.



Sin pasión es imposible erigir (en las conciencias humanas, que es donde verdaderamente existe) una patria o una nación. Sin pasión aún es más difícil erigir una nación de naciones. La Unión Europea renunció a hacerlo desde el principio, confiándolo todo a las notas del Himno de la Alegría y al diseño de una bandera realmente bonita. 
Pero esa ausencia de todo espíritu movilizador, esa renuncia implícita a utilizar recursos emocionales ha sido, a lo largo de las décadas, un lastre que ha dificultado la aparición de un mínimo entusiasmo europeísta. 
Se puede argumentar que el uso de esos recursos es propio de ideologías irreflexivas y que estas a menudo devienen en movimientos antidemocráticos. Pero también es cierto que los principios ilustrados y las altas consideraciones morales, por sí solos, no conquistan los corazones de los pueblos. Como mucho, los de escogidas minorías.
Podrá gustar o no, pero los seres humanos necesitan asideros físicos y asideros psicológicos para sus creencias, sus convicciones o sus principios. Las religiones, las naciones, los partidos políticos, los sindicatos, los movimientos sociales de toda condición, urden liturgias, redactan eslóganes, diseñan símbolos, conciertan reuniones, todo con el fin de anclar en los corazones las ideas que manifiestan. Europa nunca ha querido hacer eso. Europa consideraba que el mero progreso del bienestar material y el recuerdo de las terribles guerras del pasado serían suficientes para mantener en los corazones un razonable espíritu de concordia europeísta
Lo que no se ha dado cuenta es que la ciudadanía europea ya no considera la prosperidad material una conquista de nuestra civilización, sino que la considera apenas un mero dato de la realidad, del mismo modo que el recuerdo de las terribles guerras del pasado se diluye sencillamente porque el sistema educativo ya no habla de las terribles guerras del pasado. Pienso ahora que, si los jóvenes europeos hacen del bienestar un dato dado, también hacen de la paz algo parecido: son cosas que ahí están, que quizás han estado siempre, y que por tanto no se hallan en peligro porque forman parte de una realidad lógica y estable. Cuánta inocencia. Cuánto candor...
Además, seamos sinceros: Europa realmente no se ha construido sobre la famosa bandera azul o la inmortal pieza de Beethoven. Europa se ha construido sobre una minuciosa política agrícola que regulaba y volvía a regular el precio de los tomates o de las berenjenas. Europa se ha construido sobre el constante establecimiento de toda clase de prohibiciones fundadas en una implacable policía sanitaria. Europa se ha construido sobre largos y aburridos reglamentos economicistas, y no sobre brillantes textos fundacionales, ebrios de altura política y moral. 

La burocracia política está investida de toda clase de defectos y no hay que descartar que en ella pueda haber incluso alguna virtud, pero si de algo podemos estar seguros es de que una burocracia no despierta pasiones y que es el instrumento más torpe para llevar nada a los corazones humanos, nada que no sea indiferencia, cuando no severa antipatía o, incluso, auténtico desprecio.